La bitácora de Melusina

Blog personal que comenta actualidad y aficiones:pintura museos y exposiciones, libros, formula 1, etnografia y antropologia , arboles y … Mas informacion en about la bitacora

cartas neoyorkinas abril 1, 2008

Hola a todos, mi amiga Chea me pide que edite en esta bitácora una serie de cartas (e-mails, en realidad) que envié desde Nueva York a lo largo del mes de septiembre de 2007, durante mi breve estancia en la Gran Manzana. Yo, por supuesto, no me niego. Creo que esta primera es de las más flojitas, pero habrá más, y espero que mejores. Las dejamos en presente, tal como fueron escritas, aunque para mí ya, poco a poco, se van volviendo papel amarillento. Habrá que restaurar el color visitando otras ciudades. En Nueva York, por cierto, no tuve la suerte de conocer el frío. Un abrazo. Juan

EN NUEVA YORK NO HACE FRIO

Desde luego que quedaría bien empezar diciendo, como en la canción de Leonard Cohen, aquello de “New York is cold but I like where I’m living“… sólo que Nueva York, por lo menos en esta época del año, no es frío ni por dentro ni por fuera. Por supuesto que, al no haber recuperado mi maleta hasta ayer, he tenido que sudar un par de camisetas varias veces. Anyway, está mereciendo la pena.
Estoy empezando a entender, en cualquier caso, mi fobia hacia las cámaras de fotos. En NY todo se hace rápido, y ya he notado que el mero hecho de pararse a tomar una foto me incomoda, me hace sentir fuera de la ciudad.
Con todo, lo he intentado, y aquí van algunos estropicios:
Manhattan visto desde el Puente De Brooklyn, casi lloro de la emoción.

Un cartel de publicidad de iPods (aquí hacen furor) en Lafayette Street. Si no fuera tan bulto y hubiera sabido captar a la pareja que ya se ve demasiado al fondo hasta podría haber sido una foto decente.

Veinte minutos fotografiando la espalda de esa chica en Central Park mientras leía mirando al lago (y no se dio ni cuenta, todo un paparazzi que es uno).

Claro que desde el mismo sitio se veían otras cosas. Ramas y rascacielos.

El famosisísimo anuncio de Coca-Cola en Times Square (y el más barato: un millón de dólares anuales debido a que, por antigüedad, su contrato es simbólico).

Y new yorker de prestado.

Besicos a todos,
espero mejorar como fotógrafo, pero esta ciudad no requiere demasiadas veces de las pupilas.
Juan

CIUDADES Y AMORES

Bueno chicos/as,
un correo de r
igor para confirmar que sigo vivo, y tocado (que no hundido) por una flechita que me ha dado de lleno en el corazoncito. Os diré que estos días comprendo mejor que nunca -aunque desde mi privilegiada perspectiva sea casi una frivolidad decirlo- la extrañeza de quienes cambian de idioma y país, la sensación de estar viviendo como fuera de lo que te rodea. No debe ser agradable. Aún así la flechita me ha dado de lleno: me paso el día solo (mi inglés no me da para más conversación que la amabilidad de rigor, me temo), deambulando por las calles… y no es suficiente. Quiero más de esta jodida ciudad. Recuerdo cuando leí París no se acaba nunca, de Vila-Matas, en la que parodiando a Hemingway, que decía haber sido en París muy pobre y muy feliz, afirmaba el escritor catalán que él en París había sido muy pobre y muy infeliz, y sin embargo amaba esa ciudad como ninguna otra. Yo ni siquiera puedo decir que esté siendo infeliz (se me habrá pegado, los yankees tienden sistemáticamente a ignorar la infelicidad, a negarla aunque les rodee por todas partes, es algo muy curioso), pero sí que me he enamorado de una ciudad. Peor que eso: no voy a tener el tiempo que va de las estrellitas en el estómago a las discusiones, con lo que sé que me iré de aquí con las chirivitas y punto; y sé que la peor manera de olvidar, sin duda, es quedarse sólo con eso, así que esta ciudad, o lo remedio volviendo el tiempo suficiente como para que me trague (más aún), o ya siempre irá conmigo.
¿Qué puedo contaros? Me siento plenamente acomodado en mi estudio desde que llegué, hasta he comprado unas velitas que le dan un toque de luz inspirador, así de caprichoso estoy. Que Manhattan es cinematográfica en todos los sentidos, porque ha sido filmada mil veces y porque es un lugar en el que todo el mundo se ha acabado creyendo la película. Es la mejor manera de hacer turismo del mundo conocido, y no recomiendo a nadie que se resista a eso, lo juro, pero empiezo a sospechar que Brooklyn es más interesante. El otro día Erika me convenció para ir a Williamsburg, un barrio de Brooklyn que está renaciendo a base del éxodo de artistas que huyeron de los temibles precios de los alquileres del Soho, Chelsea o Tribeca. Es de los sitios más apasionantes que he visto en mi vida. No os mando fotos porque era de noche, y aunque no se pueda decir exactamente que fuera una zona peligrosa, lo cierto es que por prudencia me pareció que era mejor no señalarse como turista y olvidarme de la cámara. De lo que no me olvido es del estupendo Montepulciano que me sirvieron allí, italianísimo y diplomático, para que nadie pueda resitirse a los encantos del vino.

Esta tarde pensaba ir al Metropolitan, pero he aquí que ha llovido y la ciudad ha adquirido un precioso tono, así que me he lanzado a recorrer el sur del West Side (Tribeca, Greenwich Village, Soho, y Chelsea) porque es la parte -salvo Chelsea- de la antigua Nueva Amsterdam, y se me ha ocurrido que sería como estar en Holanda en un día de lluvia. Ha valido la pena. Mi barrio es muy hermoso, pero no encuentro un café donde sentarme a leer y escribir (y los hay preciosos, pero son fundamentalmente para comer). Apenas he llegado a Greenwich Village he podido disfrutar de un capuccino y una ventanita que daba a la lluvia, un libro, un cuaderno, y de un par de horas lentas, que se agradecen, puesto que la lentitud no es algo que parezca ir con los newyorkers. La primera foto que os mando no le hace justicia a la zona, me temo. Tenéis que venir a verla.

Tribeca (TRIangle BElow CAnal street) es el núcleo de la industria cinematográfica neoyorkina gracias a un tal Robert de Niro (detalle en la segunda foto), y en realidad no acabo de diferenciarla muy bien de Soho (SOuth HOuston). Son zonas que en su día fueron industriales, venidas a menos, que de pronto se llenaron de artistas que buscaban locales baratos para instalar sus estudios (algo así como Williamsburg ahora, al que por desgracia en diez años le auguro un futuro de lo más pijo) y, lo que es el esnobismo, de pronto viene el tal De Niro, Madonna, vete a saber quién… el caso es que la zona -ya hermoseada por los artistas- adquiere prestigio y a los famosos les sigue la subida del alquiler, la subida del alquiler precede al prestigio económico y social, y éste da lugar a los yupies y sus lofts. Es curioso ver cómo el artisteo va huyendo de una zona a otra, revitalizándolas, y siendo finalmente expulsado. Por algo es la capital del mundo esta ciudad, porque es una buena alegoría de todo lo demás (podéis ver foto de Soho, la tercera).


En cuanto a Chelsea, es el barrio de la moda y el mundo gay, para mi gusto algo más impersonal que los otros, pero más animado (ver fotos cuarta y quinta) y muchísimo más grande, tanto que una sola tarde no basta.


Os mando también la típica foto del Lower Manhattan tomada desde el Brooklyn Bridge y del Empire State visto precisamente desde Chelsea. Veréis que está iluminado con los colores de la bandera de EEUU, y es que hoy es 11 de septiembre, y la lluvia le daba a la ciudad un tono angelical, casi místico.
Yo también hago como que me creo la película.


Besos y abrazos,
Juan

WILLIAMSBURG

Es una pena pero no puedo captar con la cámara la belleza de Williamsburg, y eso se debe fundamentalmente a dos motivos: uno, que aunque sea bello, muy bello, no es necesariamente fotogénico; y dos -más decisivo- que ya conocéis mi mala relación con las cámaras de fotos, lo cual no me convierte precisamente en un buen fotógrafo.

En cualquier caso, ha valido la pena intentarlo.
La primera es una vista del Midtown (Manhattan) desde la otra orilla del East River, es decir, desde Brooklyn, pues Williamsburg está pegadito al río. Preciosa zona para ir de día, pero la mejor fotografía que hubiera sido de noche no creo que merezca la pena intentarla acudiendo a un parque a determinadas horas (bueno, si la merecería, pero valoro mi vida, y la cámara es prestada, así que quiero devolverla ).


En la segunda foto podéis comprobar mis quehaceres en Williamsburg (envío detalle de la cafetería en la tercera), donde el café me ha sido servido por a sweet sweet waitress. El sitio era algo mugriento y transgresor -una virgen de escayola impedía que se cerrara la puerta-, pero aparte del servicio tenía un toquecillo indie nada desagradable, incluso para un carca como yo.


En la cuarta encontraréis, simplemente, un detalle de las calles de Williamsburg (os sorprendería la cantidad de floristerías que tiene esta ciudad), que hacen que el paseo sea un placer.

Un anuncio detalle de las calles de Williamsburg y un anuncio de White Label bastante llamativo (y con más razón que un santo), completan el reparto.


La mejor foto, como es habitual, hubiera sido la que no me he atrevido a hacer. Y es que a la vuelta me he metido en un bar para pedir una pinta de Stella Artois y el sitio era de lo más peculiar. Primero había un letrero en el que decía que sin identificación no se sirve a nadie, y que el camarero le pedíría la tarjeta de identidad a su propia madre. Lógicamente, un sentido del humor así sólo podía venir de las Islas británicas, y un tipo alto, calvo, espigado, con toda la pinta de irlandés ha cumplido severamente (y no sin solemnidad) con lo que anunciaba el letrerito de marras. Luego, tan sólo una décima de segundo después de ponerme la cerveza me ha mirado serio: “four dollars”, dejándome claro que era uno de esos sitios en los que se paga nada más servirte. He sacado mi cuaderno y he tomado algunas notas de lo que tenía alrededor: un tipo borrachísimo, y tatuadísimo, con pinta de ex-presidiario, tres tipos gritones jugándose el dinero a las cartas, dos negrazos enormes que salían de trabajar, con los monos llenos de cemento aún, una peli de Steve McQueen en la tele y ni una sola mujer. Olor a humedad y mucho compadreo a pesar de todo. ¿Pensaréis que el duro irlandés me ha despedido con la punta del pie? Pues no, al dejarle el dolar con la propina de rigor y decir “bye”, sin perder el gesto duro pero con cierta amabilidad nada forzada me suelta: “Take care, brother” (“cuidate, hermano”). Un buen tipo, no creáis, “a fellas” (‘compadre’) que dicen aquí.

Ayer vi un “Bar & Books” en la calle Hudson, un bar precioso con Biblioteca en Lower Manhattan que es uno de los pocos sitios en los que se puede fumar, y he ido hasta allí porque distraigo la soledad escribiendo un relato en los cafés. Ayer estaba cerrado. Hoy no, pero después del bar del irlandés en Williamsburg me he dado cuenta de que en realidad los sitios pijos no me gustan tanto como los garitos. Ni me he molestado en entrar, olía demasiado bien a colonia.

Un besico y muchos abrazos,

Juan

 

4 Responses to “cartas neoyorkinas”

  1. Eva Says:

    Encantados de leerte! Espero otra carta con impaciencia. No parece cierto aquello de No Hay Marcha en Nueva York.

    El comentario del Puente de Brooklin buenísimo. A veces lo más sencillo y simbólico es lo que más nos gusta de un lugar.

  2. chea Says:

    Esto va bien Juan. Tu segunda carta es una preciosidad y todos los dias hay personas que entran a leerlas. Ahora lo que nos falta es un buen plano de NY para ir señalando los lugares de los que nos hablas. Vamos a buscarle un sustituto informatico del consabido planito con muchos dobleces y con señales de lapiz rojo, como es lo mandado. Alguien que sepa de GYS y nos pueda instalar el plano en estas cartas seria perfecto, aunque se admiten soluciones mas simples con tal de que cubran el objetivo. Ya sabes que Ioana y yo decidimos que cuando fueramos a NY queriamos utilizar tus notas para visitar en la ciudad algo mas que lo obligatorio.

    Otra cosa. No te preocupes por las fotos. Las postales son faciles de encontrar, pero esto esta muy bien porque es lo de andar por el suelo . Gracias por tu colaboracion. Un besico

  3. Noir Says:

    Juan, es una delicia leerte. Me imagino perfectamente las escenas, en especial la de la virgen de escayola.

    Estoy de acuerdo, los sitios pijos puede que tengan sus ventajas prácticas pero da algo así como frío cuando llevas mucho rato en ellos. El ambiente de los garitos es imbatible!

  4. Pilinguiña Says:

    Me ha gustado mucho tu experiencia.
    Sueño con esa ciudad, seguro que sí, que enamora.
    Gracias


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s